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La galería DiLab en Urueña y el Patio Herreriano de Valladolid exponen la obra más ‘Física’ del escultor y diseñador

“Ciudad amurallada, vuelta sobre sí misma. Son piedras y gentes que desdeñan el culto contemporáneo a la apariencia. Urueña tiene más librerías que bares, más palabras que silencios”, así describe el dramaturgo, periodista y poeta Alfonso Armada esta pequeña localidad ebria de turistas y hambrienta de adeptos

Sus murallas protegen a sus apenas 200 habitantes de lo ajeno. Tanto es así, que hace unos meses casi pierden las prestaciones para mantener el colegio. Fue el alcalde y su pack completo de vida, exclusivo para familias numerosas, lo que salvó a esta pequeña escuela a la que ahora acuden cada día ocho niños entre tres y 11 años.

El artista, pionero del diseño gráfico, inauguró ayer en el Patio Herreriano y hoy lo hace en el espacio DiLab de Urueña

Dentro de tres millones de años (por redondear) no habrá ningún testigo de cuantos asistieron al nacimiento y desarrollo de esta pieza para comprobar el fin de ‘Opus 14’, la obra cronocromofónica (el término es del propio autor) que desde ayer ocupa una sala del Museo Patio Herreriano de Valladolid. Su autor, José María Cruz Novillo, o Cruz Novillo como se le conoce en los círculos artísticos, es uno de los creadores más radicalmente originales de este país. Y a pesar de su cercanía a los ochenta años, uno de los más radicalmente jóvenes.

En Valladolid está estos días por doble motivo. Ayer inauguró la instalación del Patio Herreriano y esta tarde en Urueña ocupará las salas del espacio DiLab, ese milagro que sostiene en Urueña Miryam Anllo, una mujer empeñada en que el arte contemporáneo de altura tenga también un lugar en el espacio, ancho y tantas veces olvidado, del medio rural.

De tiempo y espacio, de física cuántica, de escalas sonoras hablan las obras de Cruz Novillo. De experiencias sinestésicas, de apertura de límites, de coletazos dadá asociados al arte conceptual. También de la capacidad del arte para ensanchar nuestros sentidos, abotargados demasiadas veces con el machaque de la mediocridad circundante. De lo previsible.

En esta exposición se podrán contemplar 79 de las 121.439.531.096.594.251776 obras únicas del ciclo y la obra original que el artista realizó en el año 1965. Cada una de las obras de este ciclo está formada por 16 cubos iguales, dispuestos en una retícula de 4×4 cubos metidos en una caja. El matemático Manuel de la Pola ha calculado que el número de obras únicas posibles combinando esos 16 cubos, es de más de 121 trillones. 79 de estas obras únicas y la pieza original, realizada en madera en 1965, son las que estarán expuestas en DiLab.
En 6 de ellas, llamadas “Invitational Works” actúa la mano de artistas invitados por Cruz Novillo para su ejecución, entre ellos Alfonso Albacete, Alberto Campo Baeza, Rafael Canogar, Mikel Garay, Antonio Miranda o Roberto Turégano. En una pantalla instalada en la sala se puede ver como cada uno de ellos construye su propia obra.

Parte de este ciclo de obras ha sido expuesto en noviembre de 2014 en la galería Odalys de Madrid, en la colectiva “El trabajo de lo visible” comisariada por Alfonso de la Torre y en la galería de Diego Acedo en Málaga.

Del 18 de junio al 31 de octubre
Comisariado: Belén Castillo, Conservadora del Museo de Burgos.

“Itinerario” es un trabajo específico que ha realizado Rufo Criado para el Salón de Actos del Museo de Burgos, lugar donde se encuentra reubicado el Sepulcro de la familia Sarmiento-Mendoza del siglo XVI.
Esta intervención se ampliará a mediados de agosto en la Sala de Exposiciones temporales con la muestra “Cristal interior (la herida)”.
El proyecto en su conjunto busca establecer un diálogo –desde una vertiente espiritual y abstracta- con algunas obras del Museo en las que puede percibirse la influencia de la mística en el arte de los siglos XVI y XVII.
http://www.museodeburgos.com/

Del 19 de junio al 27 de septiembre de 2015
Comisarias: Marisa Oropesa y María Toral

*En cuerpo y alma. Mujeres artistas de los siglos XX y XXI* presenta 79 obras de 59 artistas diferentes que muestran la variedad de técnicas del arte contemporáneo (fotografía, pintura, vídeo, escultura, etc.) así como las distintas posiciones estéticas desde las que se pueden abordar temas comunes. A través de estas obras, la exposición trata de acercar al espectador a la realidad de la vida a través del cuerpo y del alma, del interior y del exterior.

En una primera parte de la exposición, la que responde al concepto “En cuerpo y alma”, se presentan piezas íntimas, que nacen de la profundidad del alma y otras que muestran el cuerpo desnudo sin censuras y en su máximo esplendor. “Las cartografías del alma tienen su reflejo en la naturaleza y en los interiores. Si el cuerpo es el continente y el alma es el contenido podríamos establecer un paralelismo con el paisaje y el interior”, explican las comisarias.

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